Bruxismo: ¿Por qué algunos dentistas recomiendan glicinato de magnesio?

Bruxismo: ¿Por qué algunos dentistas recomiendan glicinato de magnesio?

Muchos pacientes descubren tarde que el problema no siempre está en los dientes. A menudo está en la tensión persistente que la mandíbula sostiene durante horas, especialmente mientras se duerme.

Cuando un dentista sugiere glicinato de magnesio, rara vez lo hace con la intención de “fortalecer el esmalte”. Lo que intenta abordar es un patrón clínico repetitivo: dolor mandibular al despertar, desgaste acelerado de las superficies dentales, sensibilidad, microfracturas, cefalea tensional, molestias cervicales o sensación de oído lleno. En el fondo, lo que se observa es una mandíbula que permanece en estado de defensa.

Esa sobrecarga suele vincularse con dos entidades frecuentes: bruxismo y trastornos temporomandibulares (TMD). Ambas comparten un componente muscular y un componente del sistema nervioso central.

 

Bruxismo y activación central


El bruxismo del sueño ya no se entiende como un simple problema de oclusión. La evidencia actual lo describe como un comportamiento motor asociado a microdespertares y activaciones transitorias del sistema nervioso central. Antes de que la mandíbula se contraiga, ocurre una activación cortical y autonómica.

En términos clínicos, esto significa que el músculo masetero puede recibir señales de alerta aun cuando la persona está dormida. El fenómeno no es voluntario ni necesariamente consciente.

El magnesio entra en esta ecuación por su papel en la excitabilidad neuromuscular. Participa en la regulación del flujo de calcio, modula la actividad glutamatérgica a través del receptor NMDA y favorece la inhibición mediada por GABA. Cuando el sistema nervioso se encuentra en un estado de mayor excitación, la probabilidad de contracciones repetitivas aumenta.

Es importante señalar que la evidencia clínica directa sobre magnesio como tratamiento específico para bruxismo es limitada. Las revisiones farmacológicas disponibles muestran resultados variables y se centran principalmente en otros agentes. Sin embargo, desde una perspectiva fisiológica, su uso como coadyuvante puede tener sentido cuando el cuadro está asociado a estrés, alteraciones del sueño y tono muscular elevado.


Dolor temporomandibular y sensibilización


En los trastornos temporomandibulares, el dolor suele tener un componente miofascial predominante. La contracción sostenida genera microinflamación y liberación de mediadores nociceptivos. Con el tiempo, el sistema nervioso puede volverse más sensible a estas señales, fenómeno conocido como sensibilización central.

En este contexto, el receptor NMDA desempeña un papel relevante en la amplificación del dolor. El magnesio actúa como antagonista fisiológico de este receptor, lo que teóricamente podría contribuir a modular la excitabilidad asociada al dolor crónico.

Además, el equilibrio calcio–magnesio influye en los procesos de contracción y relajación muscular. Aunque el magnesio no actúa como un relajante muscular farmacológico, puede favorecer un tono menos reactivo en individuos susceptibles.

Las guías clínicas sobre TMD incluyen fisioterapia, férulas de descarga, manejo conductual y, en algunos casos, farmacoterapia. Dentro de ese marco, el magnesio puede considerarse una herramienta complementaria, no sustitutiva.



Estrés


En la práctica clínica, muchos pacientes con bruxismo o dolor temporomandibular comparten un denominador común: estrés sostenido.

La literatura describe un modelo bidireccional en el que el estrés aumenta la pérdida o redistribución de magnesio intracelular, y niveles subóptimos de magnesio pueden intensificar la respuesta al estrés. Este círculo vicioso se traduce en mayor hiperalerta, mayor reactividad autonómica y, potencialmente, mayor tensión muscular nocturna.

Desde esta perspectiva, apoyar el estado de magnesio no implica “apagar” el bruxismo, sino intentar modular el terreno biológico que favorece su persistencia.



¿Por qué la forma glicinato importa?

No todas las sales de magnesio son iguales en términos de tolerancia gastrointestinal. Muchas formas pueden producir diarrea osmótica, lo que limita su uso nocturno.

El glicinato de magnesio es una forma quelada en la que el mineral se encuentra unido al aminoácido glicina. Esta configuración suele asociarse con mejor tolerabilidad digestiva y menor efecto laxante.

La glicina, por su parte, es un neurotransmisor inhibitorio y modulador del receptor NMDA. Además, estudios controlados han mostrado que la suplementación con glicina antes de dormir puede mejorar la calidad subjetiva del sueño y reducir la fatiga diurna. Es importante aclarar que la cantidad de glicina aportada por el glicinato no equivale a las dosis utilizadas en estudios de glicina pura; sin embargo, la combinación ofrece un perfil más compatible con el uso nocturno.

Por ello, en la práctica clínica, muchos profesionales prefieren esta forma cuando el objetivo es apoyar la relajación y sueño sin generar malestar intestinal.



Objetivos clínicos de recetar glicinato


Cuando un dentista sugiere glicinato de magnesio, suele perseguir metas concretas: disminuir el tono de guardia mandibular, favorecer un sueño menos fragmentado y reducir la hiperactivación autonómica nocturna.

No se trata de reemplazar férulas de descarga, fisioterapia ni evaluación de apnea del sueño cuando está indicada. En casos de desgaste severo, bloqueos articulares o dolor intenso, la base del tratamiento continúa siendo mecánica y multidisciplinaria. El suplemento se integra, si acaso, como parte de una estrategia más amplia.

 

Seguridad y consideraciones


Aunque el magnesio tiene un perfil de seguridad favorable en población general, requiere precaución en personas con enfermedad renal. También puede interferir con la absorción de ciertos antibióticos, levotiroxina o bisfosfonatos, por lo que se recomienda espaciar su ingesta.

En pacientes con bruxismo significativo, es prudente evaluar comorbilidades del sueño, como ronquido o apnea obstructiva, ya que estas pueden contribuir a la fragmentación del sueño y a la activación simpática nocturna.

El glicinato de magnesio no corrige la mordida ni elimina por sí solo el bruxismo. Su indicación, cuando se realiza, busca intervenir sobre variables fisiológicas subyacentes: excitabilidad neuromuscular, calidad del sueño, estrés y sensibilidad al dolor.

Cuando ese terreno mejora, la respuesta a intervenciones mecánicas suele optimizarse y la carga muscular puede disminuir. No es una solución aislada, sino una pieza dentro de un enfoque integral.


Referencias


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