La cisteína es un aminoácido azufrado fundamental para la integridad estructural de las proteínas gracias a sus puentes disulfuro. Es también el principal precursor del glutatión, por lo que determina la capacidad del cuerpo para mantener un estado antioxidante óptimo.
El azufre que contiene desempeña un papel crucial en la formación de enzimas y tejidos conectivos, apoyando la detoxificación hepática y la protección frente a metales pesados y radicales libres. Al integrarse con glicina y NAC, fortalece el sistema antioxidante interno, favoreciendo la homeostasis celular y la resiliencia metabólica.