Vivimos en la era de los suplementos que prometen “reprogramar el envejecimiento celular”.
Entre ellos, NAD⁺ se ha convertido un protagonista de la bioquímica moderna: un término que aparece en etiquetas, artículos y redes con la misma naturalidad que “colágeno” o “magnesio”.
Pero en la conversación pública, se omitió un detalle crucial: el NAD⁺ no puede hacer su trabajo en un entorno celular oxidado.
Y en esa omisión se esconde el verdadero punto: no necesitas más NAD si tu cuerpo no puede mantenerlo reducido, reciclado y funcional.
Esa es la razón por la que la ciencia está girando su atención hacia otra molécula más humilde, más antigua y mucho más versátil: el N-acetilcisteína (NAC).
Un precursor del glutatión que, en silencio, sostiene la base redox sobre la cual el NAD⁺ puede realmente trabajar.
1.-Dos moléculas, dos lenguajes distintos del metabolismo
NAD⁺ (nicotinamida adenina dinucleótido)

Es una coenzima. No aporta energía directamente, pero es el intermediario esencial para que las mitocondrias transformen glucosa, grasas y aminoácidos en ATP.
Cada molécula de NAD⁺ acepta electrones y se convierte en NADH, actuando como “transportador de energía química”.
Sin NAD⁺, la cadena respiratoria se detiene.
Y más allá de eso, el NAD regula enzimas vinculadas con longevidad: sirtuinas (SIRT1–SIRT7), PARPs (reparación del ADN) y CD38 (modulación inmunitaria).
NAC (N-acetilcisteína)

No participa directamente en la producción de energía, pero sí en el equilibrio que la hace posible.
El NAC es el precursor limitante del glutatión (GSH), el antioxidante maestro de la célula.
El glutatión mantiene las mitocondrias en estado funcional, detoxifica el hígado y protege el NAD⁺ de oxidarse irreversiblemente.
Dicho de otro modo:
• NAD⁺ es la chispa.
• NAC es el sistema eléctrico que permite que esa chispa no cause un incendio.
2. Cómo se degradan los niveles de NAD⁺ (y por qué no basta con tomarlo)
A partir de los 30 años, los niveles celulares de NAD⁺ empiezan a caer progresivamente.
La causa no es simplemente “envejecimiento”, sino un conjunto de procesos que consumen NAD⁺ más rápido de lo que se recicla:
1. Activación de PARPs: cada vez que el ADN sufre daño oxidativo, las enzimas PARP-1 y PARP-2 consumen NAD⁺ para repararlo.
En un ambiente inflamado o expuesto a radicales libres, el NAD⁺ se agota intentando “apagar incendios”.
2. Aumento de CD38: con la edad, los macrófagos activados expresan más CD38, una enzima que degrada NAD⁺ como parte de la respuesta inmune crónica.
3. Estrés oxidativo mitocondrial: cuando las mitocondrias producen exceso de ROS (especies reactivas de oxígeno), se oxidan tanto las proteínas como los cofactores redox, incluyendo NADH/NAD⁺.
4. Deficiencia de triptófano y niacina: nutrientes precursores de NAD⁺ que se consumen en exceso bajo inflamación o estrés metabólico.
El resultado: el NAD⁺ no falta por déficit dietético, sino por sobreconsumo oxidativo.
Y si no corriges esa raíz, el exceso de ROS, suplementar NAD⁺ o NMN es como llenar un tanque con fugas.
3. NAC: la molécula que cierra esas fugas
El N-acetilcisteína (NAC) trabaja en la base del metabolismo redox.
Su función principal es suministrar cisteína, el aminoácido limitante para la síntesis de glutatión (GSH).
El glutatión es la “barrera redox” que mantiene el equilibrio entre oxidación y reducción dentro de la célula.
Sin suficiente GSH, los radicales libres atacan las mitocondrias, dañan el ADN y obligan al NAD⁺ a desviarse hacia reparación y defensa, en lugar de energía.
La evidencia sobre NAC es abrumadora:
• Zafarullah et al. (2003, Cell Mol Life Sci) mostraron que el NAC preserva el potencial mitocondrial, mejora la función enzimática de la cadena respiratoria y previene la oxidación de NADH.
• Samuni et al. (2013) confirmaron que NAC regenera glutatión incluso en estados inflamatorios severos, algo que el NAD⁺ por sí solo no puede lograr.
• Kumar et al. (2021, J Gerontol A) y Sekhar et al. (2022, Clin Transl Med) demostraron que la combinación GlyNAC (NAC + glicina) restaura el balance redox, reduce el estrés oxidativo, mejora la sensibilidad a la insulina y revierte marcadores celulares de envejecimiento.
Cuando hay suficiente glutatión, el NAD⁺ deja de ser drenado por daño oxidativo y vuelve a su función esencial: producir energía y activar las sirtuinas.
4. El circuito redox que une a NAC y NAD
En términos bioquímicos, el NAD⁺ y el glutatión no compiten: se complementan.
Forman un circuito redox interdependiente:
• NADPH (forma reducida del NADP⁺) dona electrones para regenerar glutatión oxidado (GSSG → GSH) a través de la enzima glutatión reductasa.
• A su vez, el GSH neutraliza radicales libres que, de otra forma, oxidarían NADH/NAD⁺ y las proteínas mitocondriales.
• Este equilibrio entre NADPH, NADH y GSH determina el potencial redox total de la célula.
Por eso, si el glutatión se agota, el sistema NAD⁺/NADH se vuelve inestable: la célula pierde energía, acumula ROS y entra en senescencia.
El NAC, al restaurar glutatión, estabiliza este circuito, haciendo posible que el NAD⁺ cumpla su rol energético sin desviarse hacia la reparación oxidativa.
En términos clínicos, eso significa más energía funcional, menos fatiga oxidativa, mejor función mitocondrial y envejecimiento más lento.
5. La diferencia entre activar energía y sostenerla
El NAD⁺ actúa como un interruptor: activa las rutas que generan energía (β-oxidación, ciclo de Krebs, fosforilación oxidativa).
Pero esa activación solo es sostenible si la célula tiene capacidad antioxidante suficiente para manejar el subproducto inevitable de esas rutas: los radicales libres.
El NAC, en cambio, no acelera el metabolismo, sino que limita el daño oxidativo asociado al metabolismo acelerado.
Es la diferencia entre encender un motor y mantenerlo frío y lubricado para que dure más.
Por eso, suplementar NAD⁺ sin NAC es un error frecuente: las personas sienten energía inicial, pero al cabo de semanas o meses, el sistema redox se satura, el NAD⁺ se oxida y los beneficios se estancan.
6. Por qué el Gli-NAC (NAC + glicina) supera a NAC solo
El glutatión está formado por tres aminoácidos: glutamato, cisteína y glicina.
En la mayoría de adultos, el glutatión no cae solo por falta de cisteína (que el NAC provee), sino también por déficit de glicina, un aminoácido esencial para completar la estructura del tripeptido.
Los estudios del grupo de Rajagopal Sekhar (Baylor College of Medicine) demostraron que el GlyNAC (combinación de NAC + glicina) restaura los niveles de glutatión 100 %, reduce los niveles de inflamación y mejora la función mitocondrial y cognitiva en adultos mayores y en modelos de envejecimiento.
Además, aumenta la masa magra, mejora la resistencia física y reduce la acumulación de grasa hepática, indicadores directos de rejuvenecimiento metabólico.
Mientras tanto, los suplementos de NMN o NR elevan NAD⁺ solo temporalmente, sin corregir las condiciones que lo degradan.
Conclusión: el GlyNAC no solo previene el daño; reconstruye la resiliencia metabólica.
7. El mito del NAD⁺ como “píldora de longevidad”
El entusiasmo por el NAD⁺ nació de estudios en ratones:
• En 2013, Yoshino et al. mostraron que suplementar NMN restauraba la función mitocondrial en animales envejecidos.
• En 2016, Trammell et al. demostraron que el NR aumentaba NAD⁺ en humanos.
Pero los estudios posteriores han sido mucho más sobrios:
• Una revisión en Frontiers in Aging Neuroscience (2023) señala que no hay evidencia concluyente de que NMN, NR o NAD⁺ oral extiendan la vida o mejoren clínicamente la función mitocondrial a largo plazo.
• En cambio, varios ensayos reportaron que los niveles aumentan transitoriamente y regresan a la línea base en días.
Además, el NAD⁺ no atraviesa fácilmente la membrana celular; los precursores deben convertirse en el hígado antes de llegar a los tejidos.
Y si el entorno celular está oxidado, esas moléculas se desperdician antes de ser útiles.
8. El orden correcto: primero reparar, luego reactivar
La célula no necesita que la “sobreestimulen” con energía; necesita que se le devuelva su equilibrio.
El orden fisiológico es claro:
1. Restaurar el sistema redox con NAC (y glicina).
Esto repara el entorno, reduce el estrés oxidativo y permite que las mitocondrias vuelvan a respirar sin daño.
2. Optimizar la función mitocondrial con nutrientes base: magnesio, coenzima Q10, carnitina, riboflavina.
3. Y recién después, potenciar NAD⁺ (si hace falta), cuando el entorno ya está limpio.
Si se invierte el orden, primero NAD⁺, luego antioxidantes, el resultado es fatiga, irritabilidad, y estrés oxidativo adicional.
9. El futuro de la longevidad: resiliencia antes que aceleración
El campo del envejecimiento celular está dejando de buscar “más energía” y empezando a buscar mejor regulación.
Ya no se trata de “activar” rutas metabólicas, sino de armonizar la comunicación entre las mitocondrias, el núcleo y el sistema redox.
En ese contexto, el NAC y el glutatión no son simples antioxidantes: son módulos de control metabólico.
Regulan la relación NAD⁺/NADH, estabilizan el flujo electrónico, reducen la inflamación crónica y prolongan la capacidad adaptativa de la célula.
Y aunque el NAD⁺ seguirá siendo relevante, porque sus sirtuinas y PARPs son esenciales, su verdadero potencial solo se manifiesta cuando la célula ha recuperado su balance redox interno.
10. Conclusión
La verdadera longevidad no empieza con suplementos que prometen “más energía”, sino con moléculas que restauran la inteligencia metabólica del cuerpo.
• El NAD⁺ impulsa la producción de energía y la reparación del ADN.
• El NAC (y su sinergia con glicina) repara el terreno donde esa energía puede sostenerse.
Por eso, antes de suplementar NAD⁺, asegura el terreno redox con NAC.
Porque no se trata de más fuego mitocondrial, sino de un metabolismo que brille sin quemarse.
Referencias científicas
• Verdin, E. (2015). NAD⁺ in aging, metabolism, and neurodegeneration. Science, 350(6265), 1208–1213.
• Trammell, S. A. J. et al. (2016). Nicotinamide riboside elevates NAD⁺ levels in humans. Nat Commun, 7, 12948.
• Zafarullah, M. et al. (2003). Molecular mechanisms of N-acetylcysteine actions. Cell Mol Life Sci, 60(1), 6–20.
• Kumar, P. et al. (2021). GlyNAC supplementation improves oxidative stress and mitochondrial dysfunction in older humans. J Gerontol A, 76(11), 1909–1918.
• Sekhar, R. V. et al. (2022). GlyNAC improves aging hallmarks and mitochondrial function in older adults. Clin Transl Med, 12(1), e670.
• Yoshino, J. et al. (2011). NAD⁺ intermediates and sirtuin biology. Science, 352, 1208–1213.
• Samuni, Y. et al. (2013). The chemistry and biological activities of NAC. Free Radic Biol Med, 65, 489–498.
• Frontiers in Aging Neuroscience. (2023). Review: NAD⁺ precursors and longevity.