Muchas personas describen lo mismo: agotamiento durante el día, activación por la noche, sueño superficial o fragmentado. No es insomnio por falta de sueño. Es insomnio por exceso de señal de amenaza. En el centro de este fenómeno está una hormona mal entendida: el cortisol.
El cortisol no es “malo”: es una hormona de sincronía. El cortisol no existe para hacernos daño. Existe para organizarnos en el tiempo.
Su función principal no es generar estrés, sino coordinar la adaptación del organismo frente a demandas internas y externas.
• El cortisol aumenta por la mañana → facilita el despertar
• Desciende gradualmente durante el día
• Debe estar bajo por la noche, permitiendo reparación, sueño profundo y regulación metabólica
Este patrón es un ritmo circadiano, no una casualidad.
Cuando este ritmo se rompe, el organismo pierde la capacidad de distinguir con claridad entre el día y la noche.
Y sin esa distinción, el descanso deja de ser posible.
¿Qué pasa cuando el cortisol se eleva en el horario equivocado?

El cortisol nocturno envía un mensaje muy claro al cerebro:
“Aún no es seguro dormir.”
Fisiológicamente, esto se traduce en:
• Activación del sistema nervioso simpático
• Inhibición de melatonina
• Aumento de glucosa nocturna
• Mayor tono inflamatorio
• Dificultad para entrar y mantener sueño profundo
Por eso el cuerpo puede estar exhausto, pero la mente permanece hipervigilante.El eje HPA: cuando el estrés deja de ser emocional y se vuelve biológico
El eje hipotálamo–hipófisis–adrenal (HPA) es el sistema que convierte estímulos emocionales, metabólicos o inflamatorios en señales hormonales.

Cuando este eje se activa de forma crónica, ocurre algo clave:
• El cortisol pierde su pulso normal
• La señal de “amenaza” se vuelve constante
• El descanso deja de ser automático
Este patrón es muy frecuente en:
• Estrés sostenido
• Sobrecarga emocional prolongada
• Perimenopausia
• Inflamación de bajo grado
• Desregulación glucémica
Aquí el cuerpo no falla. El cuerpo se adapta en exceso.
Cortisol nocturno y glucosa: el vínculo que interrumpe el descanso

El cortisol es una hormona hiperglucemiante. Su función es asegurar disponibilidad de energía en situaciones de demanda, pero cuando se eleva de noche:
• Aumenta la glucosa nocturna
• Se altera la sensibilidad a la insulina
• Se favorecen despertares tempranos
• Se perpetúa inflamación metabólica
Este mecanismo explica por qué muchas personas se despiertan cansadas, con sensación de “hiperalerta”, aun después de varias horas en la cama.
El cuerpo interpreta la noche como un momento de acción, no de reparación.
Cortisol, inflamación y dolor: por qué amaneces cansad@

El sueño profundo es el momento donde ocurre la mayor parte de la reparación tisular, neurológica e inmunológica. El cortisol nocturno elevado interfiere directamente con estos procesos.
Clínicamente, esto se manifiesta como:
• Dolor articular matutino
• Rigidez corporal
• Niebla mental
• Sensación de no haber descansado
Durante la noche, el cuerpo no estuvo regenerándose. Estuvo defendiéndose. Por eso el insomnio crónico se asocia con inflamación persistente, aumento del dolor y fatiga acumulativa.
El descanso profundo ocurre cuando el cuerpo entiende que ya no hay amenaza.
Eso implica:
• Regular el eje del estrés
• Restaurar el ritmo cortisol–melatonina
• Reducir hiperexcitabilidad neuronal
• Apoyar señales de seguridad fisiológica
Aquí es donde la nutrición terapéutica, la higiene circadiana, el manejo del estrés y minerales reguladores (como el magnesio) tienen sentido clínico, no como soluciones mágicas, sino como herramientas de regulación.
Referencias
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